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¿Quieres una defensa contra COVID -19? Fortalece tu sistema inmunológico

El sistema inmunitario es una estructura compleja y codependiente de: glóbulos blancos, anticuerpos, proteínas complejas, redes y órganos. Algunas partes del sistema actúan como barreras, evitando que los virus y bacterias lleguen a los órganos, mientras que otras cazan y eliminan a los invasores de nuestro cuerpo. 

Aunque el sistema inmunológico es efectivo contra muchos gérmenes y virus que causan enfermedades, requiere tiempo para familiarizarse con ellos. Se debe ser capaz de reconocer al patógeno que causa enfermedad como un peligro antes de que pueda eliminarse del cuerpo. Esto generalmente solo es posible una vez que ha desarrollado anticuerpos específicos después de haber estado enfermo o haber recibido una vacuna. Compartimos aquí algunas palabras importantes para poder comprender cómo funciona nuestro sistema inmunológico.

Patógenos: microbios que pueden infectar el cuerpo y causar enfermedades.

Antígenos: proteínas que se encuentran en la superficie de los patógenos.

Anticuerpos: proteínas saludables que pueden reconocer y unirse a antígenos específicos. 

Cuando un anticuerpo reconoce el antígeno de un patógeno invasor, se une fuertemente a él. Una vez conectado, actúa como un faro, señalando a otros elementos del sistema inmune para atacar. 

Limitaciones del sistema inmunitario contra COVID-19

Es importante saber que un sistema inmunitario fuerte no le impedirá contraer COVID-19. 

El SARS-CoV-2, el virus que causa COVID-19, es un nuevo patógeno, lo que significa que aquellos que lo contraen no tienen anticuerpos existentes para desplegar una defensa. 

Por esa razón, sigue siendo imprescindible continuar practicando el distanciamiento social y la buena higiene de las manos.

Sin embargo, desarrollar un sistema inmune fuerte mientras estás sano puede mantener tu cuerpo, ya que se familiariza con el nuevo virus en caso de que te enfermes. Tomar medidas ahora para mejorar tu salud inmunológica también puede ayudarte a combatir otros virus comunes, como el resfriado o la gripe.

Se necesita más investigación, pero se cree que el ejercicio y la actividad de calidad, la nutrición, el bienestar emocional y psicológico y las elecciones de estilo de vida pueden beneficiar tu sistema inmunológico

Fortalece tu sistema inmunológico a través del ejercicio físico

«La actividad física de intensidad moderada se asocia con una mejor función inmune, niveles más bajos de ansiedad y estrés percibido», dice Liz Joy, MD, directora médica senior de Bienestar y Nutrición en Intermountain Healthcare. Aquí hay cinco maneras de hacer más actividad física en su día.

Manténgase en movimiento: las pautas de actividad física recomiendan 150-300 minutos por semana de actividad física aeróbica de intensidad moderada y 2 sesiones por semana de entrenamiento de fuerza muscular. Ajuste en 2, 5, 10 o 20 minutos, sin embargo y donde sea que pueda. ¡Cada minuto activo cuenta! 

Pruebe las actividades en interiores: ponga música y camine rápidamente por la casa o suba y baje las escaleras durante 10-15 minutos 2 o 3 veces por día. Baila con tu música favorita, salta la cuerda, haz un video de ejercicios o una clase de ejercicios en vivo o grabada, o usa máquinas de cardio en casa. 

Pruebe actividades al aire libre (nunca en cuarentena): camina o trota por su vecindario, pasa tiempo en la naturaleza, anda en bicicleta, trabaja en el jardín o realiza juegos activos con la familia. En muchas áreas, las personas pueden visitar parques, senderos y espacios abiertos para aliviar el estrés, tomar aire fresco y vitamina D, mantenerse activos y conectarse de manera segura con otros. Visita parques que están cerca del hogar, mantén siempre la distancia física y lava tus manos cuando llegue a casa. 

Prueba el entrenamiento de fuerza muscular: encuentra maneras de hacer ejercicios simples de fortalecimiento muscular en casa, sentadillas desde una silla resistente o flexiones contra una pared. Prueba estocadas o escalones de una pierna en las escaleras. Si está mirando televisión, levántate periódicamente y da una vuelta por tu lugar o complete una tarea activa, como lavar los platos o sacar la basura. ¡Siéntete productivo! 

Prueba hacer yoga: la respiración profunda y la atención plena también pueden reducir la ansiedad. Evita espacios abarrotados y mantén distancia física de al menos un metro, asegúrese de lavar bien tus manos cuando llegue a casa.

NO OLVIDES: La actividad física de intensidad moderada se asocia con un sistema inmunitario más saludable, pero el entrenamiento de alta intensidad y alto volumen puede suprimir la función inmune, especialmente si no estás acostumbrado a ella. Recuerde equilibrar tu programa de entrenamiento.

Fortalece tu sistema inmunológico con un estilo de vida saludable

Dormir con buena calidad de sueño, comer comidas nutritivas y controlar el estrés son formas significativas de elevar tu sistema inmunológico. 

El sueño es uno de los comportamientos de salud más importantes para la función inmune óptima, la salud mental y física y la calidad de vida. 

Se recomiendan 7 o más horas de sueño para adultos, 8 a 10 horas para adolescentes, 9 a 12 horas para niños en edad escolar, 10 a 13 horas para preescolares (incluidas las siestas) y 11 a 14 horas para niños pequeños (incluidas las siestas) en un período de 24 horas.

En momentos de estrés e incertidumbre, es aún más importante participar estrategias que nos ayuden a controlar el estrés. Realizar ejercicio regular, comer saludable, practicar relajación, autocuidado y conexión, son comportamientos de salud asociados a una mejor calidad del sueño. 

Fortalece tu sistema inmunológico con una adecuada nutrición

La nutrición es un componente esencial para nuestra respuesta inmune. «Al igual que una nutrición deficiente puede deteriorar su sistema inmunológico, una nutrición de calidad puede ser la base de la fuerza», dice Charlotte Hunter, dietista registrada en el LiVe Well Center en Salt Lake City. «Una nutrición equilibrada puede mejorar su capacidad para resistir infecciones y mantenerse saludable», añade.

Cantidades moderadas de una combinación de estas 5 vitaminas y minerales esenciales mantendrán su cuerpo saludable. 

Vitamina C tiene anticuerpos que ayudan a combatir las bacterias y las infecciones. Intente consumir más naranjas, brócoli, fresas, pimientos rojos y jugo de tomate para obtener suficiente vitamina C.

Vitamina D se usa para combatir infecciones y también para mantener los huesos fuertes. Encuentra vitamina D en salmón, champiñones, leche fortificada, cereales y panes. 

Vitamina A ayuda a regular el sistema inmunitario y protege contra las infecciones al mantener saludables los tejidos y la piel. La vitamina A se puede encontrar en alimentos como camote, zanahorias, damascos y espinacas. 

Vitamina E es otro antioxidante esencial cuyo trabajo es combatir el daño celular. Los alimentos a base de plantas como las nueces y la mantequilla de maní están llenos de vitamina E.

El zinc funciona como un antioxidante y aumenta el metabolismo junto con ayudar a curar heridas. Carne, mariscos, legumbres, nueces y semillas son alimentos ricos en zinc.

Si bien generalmente se considera seguro tomar un multivitamínico, hay poca evidencia que sugiera que tomar altas dosis de ciertas vitaminas y minerales individualmente disminuirá sus posibilidades de enfermarse. El mejor enfoque para prevenir enfermedades es consumir una dieta rica en frutas, verduras, granos integrales, grasas saludables para el corazón y proteínas magras para proporcionar a su cuerpo la mejor variedad de nutrientes. 

Genero y salud mental en pandemia

La pandemia del COVID-19, que ha causado una profunda conmoción en nuestras economías y sociedades, ha subrayado la dependencia que la sociedad tiene de las mujeres, tanto en primera línea como en el hogar. Asimismo, ha puesto de manifiesto las desigualdades estructurales en todos los ámbitos, ya sea el económico, sanitario, seguridad y o protección social.

En tiempos de crisis, cuando los recursos escasean y la capacidad institucional se ve limitada, las mujeres y niñas se enfrentan a repercusiones desproporcionadas con consecuencias de gran alcance que no hacen más que agravarse en contextos de fragilidad, conflicto y emergencia.

Según cifras entregadas en el reporte de indicadores De Género En Las Empresas En Chile 2019, realizado por el Ministerio de la Mujer y de Hacienda es relevante observar las siguientes cifras de indicadores de género, la participación laboral de mujeres en el total de las empresas analizadas (450) es de tan solo 40,7%, en cambio la presencia de los hombres alcanza el 59,3%.

Actualmente, al analizar la proporción de mujeres en las organizaciones por niveles en las empresas, se muestra que ésta va disminuyendo a medida que aumenta el nivel de responsabilidad. En el caso de las gerencias de primera línea, el 80% de los puestos son ocupados por hombres y solo el 20% por mujeres. A nivel de cargos en directorios, la cifra se reduce a la mitad, el 10,6% de las posiciones son ocupadas por mujeres y el 89,4% por hombres.

Otro punto relevante radica en los indicadores de brecha salarial, tanto en los niveles administrativos (cargos administrativos, asistentes y operarios) y medio (jefaturas, supervisores, analistas, profesionales y técnicos), las mujeres perciben un sueldo bruto promedio 9% menor que los hombres en las mismas posiciones. En tanto, a nivel de ejecutivo (directivos, gerencias, subgerencias) la brecha es de un 10%.

En declaraciones del secretario general de la Naciones Unidas (ONU), Antonio Guterres, casi el 60 % de las mujeres en todo el mundo trabajan en la economía informal, ganan menos, ahorran menos y corren un mayor riesgo de caer en la pobreza.

Lo anterior y a medida que los mercados caen y las empresas van cerrando, miles de empleos para nosotras, las mujeres, están desapareciendo. De esta forma, nos hemos visto enfrentadas a la pérdida de un empleo remunerado, y nuestro trabajo de cuidado de hijos y el hogar -no remunerado- ha aumentado considerablemente. Ante esta nueva realidad, la igualdad de género y los derechos de las mujeres son esenciales para superar esta pandemia juntos.

En particular en nuestro país y como consecuencia de la pandemia, hoy nos vemos enfrentadas a la necesidad de continuar abriendo espacios más justos para las mujeres y todos nuestros ámbitos de desarrollo. En esta ruta, tomar conciencia de esta necesidad, poder poner las conversaciones necesarias para avanzar, escuchar relatos y adaptarnos a los nuevos escenarios son hoy elementos fundamentales para logar mayor integración y valorización en la sociedad.

En coherencia con lo anterior, parte importante de nuestro trabajo como psicólogas de la Gerencia de Cuidado y Desarrollo de IST, se ha concentrado en escuchar a más de 7000 personas durante este proceso de confinamiento y teletrabajo en pandemia. Así, hemos sido testigos de la multiplicidad de funciones que ha recaído sobre las mujeres. Un punto relevante han sido las repercusiones del encierro y el trabajo remoto.

Las condiciones del espacio, muchas veces pequeño y compartido, se combinan con el hecho que las mujeres teletrabajar, cuidar a otros, proveer, cocinar y limpiar. Todo esto ojalá con una sonrisa y buen humor. Frente a esto nos preguntamos ¿Cómo no sentir tensión o que nuestra salud mental se ve afectada?

Queremos destacar las palabras de la Intendenta de Seguridad y Salud en el Trabajo de la SUSESO, Pamela Gana, en la charla de la universidad de Valparaíso, sobre Políticas de Salud mental en el trabajo y riesgos Psicosociales, quien sostuvo que “En el área de salud laboral teníamos que del total de enfermedades profesionales que se reconocen como de origen laborales durante el 2019, el 60% era de tipo de salud mental y un dato importante no menor en este ámbito es que para el caso de las enfermedades de salud mental el 69 % es de mujeres por lo tanto además hay un tema de género importante.”

Esta reflexión nos trae un gran desafío en la actualidad pues los avances logrados con gran esfuerzo en materia de derechos de las mujeres también se encuentran amenazados. No debemos olvidar que en nuestro país las denuncias por violencia de género han aumentado cerca de un 200%. Y a nivel mundial, una de cada cinco mujeres ha experimentado violencia en el último año. Muchas de estas mujeres ahora están atrapadas en casa con sus abusadores, luchando por subsistir y conciliando múltiples funciones.

Es por esto que para nosotras ha sido un honor y un desafío poder contribuir con toda el alma a responder inquietudes de mujeres que se enfrentan a desigualdades históricas exacerbadas en esta pandemia por Covid-19.

Agradecemos la confianza y poder caminar junto a nuestras trabajadoras para construir juntas un mundo resiliente, justo e inclusivo.

Equipo psicólogas

Cuidado y Desarrollo

Rituales y desconexión

Un “detox” de tecnología

Puede sonar un locura leer este título, hoy más que nunca que tenemos y queremos estar 1000% conectados, sobre todo los que estamos tele-trabajando para ayudar y apoyar desde lo que hacemos en esta pandemia,

pero no, está es una invitación a un acto de valentía y de generar espacios de cuidado para seguir teniendo fuerzas para lo que viene, esa es nuestra invitación.

Algo que nos enseñan en psicología en la Universidad, es que necesitamos descansar, y en este tiempo en que estamos conectados casi todo el día y más aún a través de plataformas tecnológicas, nos cuesta desconectarnos. Cuando dejamos de descansar y desconectarnos seguimos produciendo más y más cortisol, lo cual empieza a ser un problema y a veces no nos deja dormir. Y es aquí donde les hacemos una invitación que puede sonar un poco extraña al principio, pero luego de experienciarla entenderán por qué de esta propuesta: tener rituales y aprender a desconectarnos.

La invitación es hacer un “detox” de tecnología y conexión, y establecer rituales, que pueden ser una vez a la semana y para los más valientes a diario. Volviendo a lo simple y a lo que nos conecta con nosotros mismos y con los que queremos. Al principio puede sonar casi una locura: “estar desconectados”, pero luego empieza a cobrar sentido y vemos que nos sirve no solo a nosotros, sino también a nuestra familia, a los que queremos y a nuestros compañeros de trabajo, por qué formamos parte de una red y así es como podemos, tenemos y debemos cuidarnos en pandemia: en comunidad.

Algunas ideas para esta invitación a los rituales y a la desconexión:

Día de Detox o desconexión: si tienes la suerte y tus responsabilidades te lo permiten, elige un día de la semana en que puedas desconectarte de todo lo tecnológico, si, aunque no lo creas esa es la propuesta. Organiza y deja todo coordinado para poder desconectarte y estar tranquilo, que en tu familia sepan que es tu día de desconexión, coordina con tus compañeros de trabajo y que tus amigos también sepan que ese es “tu día de desconexión”, que no contestaras WhatsApps, no estarás viendo el correo y menos aún conectado a redes sociales.

2.- Busca un espacio para ti: muchas veces nos olvidamos de nosotros mismos, y dejamos de conectar con lo que nos gusta. Más en esta pandemia cuando queremos estar al servicio y apoyar a otros, o tal vez no queremos dejar de trabajar o tantas otras cosas que se nos vienen a la cabeza. Sin embargo nuestra invitación es que busques un espacio para ti y lo que te guste hacer: a veces no es fácil descubrirlo, pero dejar al menos una hora al día para estar contigo mismo, meditando, pintando, leyendo, haciendo ejerció en nuestra propia casa, estudiando algo que siempre te ha interesado puede ser una rutina que vayas incorporando a tu vida que traerá grandes beneficios para ti y los tuyos.

3.-Aprende algo nuevo: muchas veces nos decimos que no tenemos tiempos para nuevos aprendizajes, hoy te desafiamos y te decimos si puedes aprender algo nuevo, y no tiene por qué ser física cuántica, pueden ser cosas que siempre pensaste que nunca harías, por ejemplo en mi caso ha sido cocinar. Nunca pensé que cocinaría y me he descubierto haciendo preparaciones para los que quiero, desde pan sin gluten para mi hijo, hasta  rescatando antiguas recetas familiares de brownies. Al principio suena como un gran desafío, pero una vez que empiezas ya no quieres detenerte más y nos ayuda mucho a la desconexión que necesitamos algunos días. Ideas hay muchas: pintar, cocinar, hacer ejercicios, meditar, escribir y tantas otras cosas que seguro se te ocurrirán.

4.- Establece rituales básicos en tu día a día: cosas simples que en la medida de lo posible puedas lograr, ya sea que estás trabajando desde tu casa o eres de los que sigue trabajando en las empresas básicas que dan servicios primordiales al país. A qué me refiero, elige algo que puedas hacer todos los días y te genere sensación de seguridad, que tanto buscamos en esta época de incertidumbre. Por ejemplo tomar desayuno, aunque sea algo simple, puede ser un ritual que deje un espacio para ti, para conectarte antes de partir el día, para planificar lo que se viene. Y si eres de los que se levanta corriendo, tu ritual puede ser en la tarde antes de acostarte, sentarte en un lugar relajado y tomar un té. Busca algo que puedas hacer todos los días, que te haga sentido y que sea un espacio en el encuentres esa sensación de rutina, de la cual muchas veces aléganos y que hoy en pandemia tanto necesitamos.

5.- Preocúpate de tu alimentación: jamás pensé que escribiría sobre este punto, y en estos meses que llevamos viviendo en pandemia, y luego de haber superado el coronavirus, creo que es un tema fundamental. El ritual de la alimentación. Tener una alimentación saludable es algo que nos ayuda a mantenernos sanos no solo Física si no también mentalmente. Y no me refiero a que tengan que ser comidas sofisticadas o con determinados alimentos, ojalá que sea lo más variado y nutritivo que puedas, pero más importante aún es el ritual de la alimentación. Establecer horarios y espacios para comer, ojalá tranquilamente, si puede ser acompañado mejor aún. Establece en la medida de lo posible horarios de almuerzo, donde tus compañeros de trabajo y tu familia sepan que es la hora destinada para no solo comer, si no también alimentarse.

6.- Distancia Física no es distancia social: tanto nos han hablado de mantener la distancia, que muchas veces nos confundimos y creemos que debemos estar alejados de los que queremos, y aquí nuevamente te invitamos a conectarte con un ritual diario. Somos seres sociales y necesitamos de los otros, conversar, escuchar el cariño, contar lo que nos pasó. Por eso nuestra invitación es que cada día te conectes con alguien a quien has dejado de llamar o contactar por estar en pandemia. Se nos pasan los días y a veces no sabemos cómo está nuestra abuela, incluso nuestros padres que hemos dejado de ir a ver, por qué queremos cuidarlos. Pero nada nos cuesta mandarles un mensaje para saber cómo están, llamarlos unos minutos o si somos más valientes aún organizar una video conferencia con la familia. Aquí sabemos que te estamos diciendo conéctate a zoom o a lo que te hemos despido desconectarte, pero también sabemos que es desde otro lugar, y que será muy agradecido por aquellos que se sienten solos en este periodo. Si quieres desafiarte aún más, conéctate con alguien de quien no sabes hace mucho tiempo. Ese amigo que llamas solo para los cumpleaños, o el compañero de colegio que supiste estuvo enfermo. A veces no es fácil y al principio puede parecer un poco obligado, pero en la medida que lo practiques verás que te hace bien a ti y a los demás.

7.- Gratitud: tal vez el ritual más importante y que deberíamos practicar cada día, desde que abrimos los ojos es agradecer. Si, por qué no, sabemos qué hay muchas cosas que están mal, injusticias que vemos y escuchamos, aun así te invitamos a agradecer día a día. Agradecer por las pequeñas cosas, que a veces parecen simples y que son tan importantes: como un abrazo que capa tengas la suerte de poder seguir recibiendo, de tu hijo, tu pareja o con quien estés pasando esta cuarentena. Agradecer los pequeños grandes regalos que nos da la vida, y también por qué no, agradecer aquellos que nos cuesta y nos duele, porque son enseñanzas que nos hacen ser cada día más fuerte. La gratitud es algo que se practica, y su práctica diaria nos ayudará durante esta pandemia y a lo largo de la vida.

Así que esta es nuestra invitación, a generar rituales en tu rutina y también a darte espacios de desconexión. Practícalos y luego cuéntanos cómo te ha ido. Hemos creado este espacio por qué queremos escucharte, compartir contigo desde distintos lugares. Hoy lo hacemos desde nosotras mismas, las personas que somos.

“Lo más complejo del trabajo futuro serán las transiciones y los aprendizajes”

La gerenta de Cuidado y Desarrollo del IST advirtió que el mundo laboral enfrentará cambios sin precedentes en los próximos veinte años, en medio de la robotización y “ecologización” de la economía. «Se crearán millones de ocupaciones que hasta hace unas décadas hubieran sido inimaginables ¿Qué competencias necesitaremos para encarar esa transición?”, se pregunta.

 

El IST —Instituto de Seguridad del Trabajo— anunció que impulsará el desarrollo de una línea especial de investigación sobre las transformaciones que afectarán el mundo del trabajo y de la prevención, ante las proyecciones de que siete de cada diez puestos laborales serán total o parcialmente automatizados en las economías integrantes de la OCDE.

“Las competencias laborales actuales no se ajustarán a los trabajos de mañana. Y las nuevas competencias que adquiramos quedarán desfasadas rápidamente, por lo que será clave saber aprender, a todo nivel, en las organizaciones”, plantea la gerenta de Cuidado y Desarrollo de esta mutualidad, Tania Labbé.

Para la psicóloga, uno de los mayores riesgos sociales es que, si bien la automatización creará nuevos puestos de trabajo, lo cierto es que quienes pierdan sus ocupaciones podrían ser los menos capacitados para tomar las ventajas de un trabajo más tecnologizado.

Pero no es el único desafío, en un mundo que camina a un nuevo equilibrio en los sistemas productivos.

 

Economía Verde

Para el gerente de Prevención del IST, Raúl Rojas, los consensos internacionales y las demandas ciudadanas acelerarán el paso hacia economías cada vez más sostenibles ambientalmente.

“Y ahí existirá otra transición relevante. Es decir, el paso de un sistema productivo basado en el carbón y el acero a otro sustentado en tecnologías limpias”, prevé.

Y eso implica formar a los trabajadores, para que sean capaces de asumir, por ejemplo, los desafíos colectivos de la prevención, en contextos laborales cambiantes, en industrias nuevas, que hoy ni siquiera existen.

Sobre lo mismo, el gerente general del IST, Gustavo González Doorman, subraya la necesidad de aprovechar las oportunidades, en función de mejorar la calidad de vida de los trabajadores.

“En medio de todo este auge de la robotización y la inteligencia artificial, debemos construir iniciativas que pongan a la vida y a las personas al centro. Y eso no solo implica pensar en el capital humano, sino que en todas las dimensiones del ser humano”, propone.

En su mirada, no es aconsejable obnubilarse por la tecnología. “El afecto colectivo y la pasión por las ideas son irremplazables, como motores de la Humanidad”, a su entender.

 

Una oleada de transiciones

En este contexto, la gerenta de Cuidado y Desarrollo, Tania Labbé, enfatiza que uno de los temas más complejos del futuro no será el cambio productivo y social, sino la forma cómo este se producirá.

“Seguramente, serán oleadas de cambio que tardarán mucho en estabilizarse. Pensemos en el paso del cine clásico a las plataformas digitales actuales. Entre medio, los trabajadores y los artistas debieron acostumbrarse a trabajar con cintas, computadores y finalmente con escenografías digitales que ni siquiera ven”, ejemplifica.

A su juicio, “se crearán millones de ocupaciones que hasta hace unas décadas hubieran sido inimaginables… Entonces, ¿qué competencias necesitaremos para encarar esa transición?”.

En esa misma perspectiva, los estudios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) pronostican que la mitad de los puestos de trabajo se automatizarán en los próximos veinte años.

“Es decir, un cambio radical en un mundo que necesita generar 390 millones de empleos hacia el año 2030, según los modelos econométricos de la OIT”, aporta Raúl Rojas.

Un esfuerzo que no alcanzará a mejorar las condiciones precarias de empleo en amplios territorios en un mundo donde dos mil millones de personas tienen ocupaciones informales. Y donde 300 millones de trabajadores viven en la indigencia, según la OIT.

“Por eso, es tan importante que pensemos en cómo le damos proyección y, sobre todo, gobernanza a las transformaciones en el mundo del trabajo y de la prevención. Y eso supone ayudar a todos los trabajadores en las transiciones cada vez más frecuentes del mercado de trabajo que afrontarán en el curso de sus vidas”, enmarca el gerente general del IST, Gustavo González Doorman.

También supone debatir cómo debe ser la protección social del futuro y la estructura político-administrativa que la garantice. Es decir, cómo la sociedad gobierna el viaje al futuro.

*MutualidadFiscalizadaPorSuseso

«La solución tecnológica perdura sólo cuando hay disrupción»

El experto mundial en Inteligencia Artificial, oriundo de la India, inauguró los Encuentros Significativos del Instituto de Seguridad del Trabajo (IST), donde hizo hincapié en que la industria 4.0 sólo puede existir si da soluciones reales, casi obligatorias, a las personas y la sociedad.

La tecnología como fetiche simplemente no sirve, en su opinión.

La visita de Mudankan Govindaraj a Chile no pasó inadvertida. Experto global en inteligencia artificial (IA), expuso sobre realidad aumentada y tecnología disruptiva, al inaugurar los Encuentros Significativos del Instituto de Seguridad del Trabajo (IST).

«Creo que la inteligencia artificial hará un gran cambio. Por ejemplo, los escaneos de retina de Google pueden predecir hoy cuándo una persona tendrá diabetes u otras enfermedades», apuntó en una exposición de más de una hora ante gerentes de decenas de empresas.

Miembro del Boston Consulting Group, Govindaraj detalló que la IA ya investiga cómo imprimir órganos, crear casas auto sustentables y, por cierto, modificar los modos de producción.

«No vamos a perder el control de las máquinas», recalcó

 

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Soluciones Obligatorias

¿Cuál ha sido la estrategia de la industria para acercar la inteligencia artificial a las personas?

Aunque suene simple… Primero identificamos el problema y luego buscamos una solución. Pero lo importante es que usemos la inteligencia artificial solo cuando necesitemos una solución más inteligente. Por cierto, no debería ser solamente algo bueno, sino también necesario, casi obligatorio.

Es un proceso creativo que consta de varias partes. Comienza con un storyboard, que es cómo hacer un esquema, un dibujo del problema. La segunda parte es una prueba del concepto y de la solución inicial, con ejemplos de data. Si parece factible, te mueves para adelante.

 

¿Cómo ha afectado la inteligencia artificial la cultura de las organizaciones?

Al comienzo, todo estaba centrado en el área del entretenimiento. Hoy ha derivado hacia la salud y la infraestructura, principalmente. Lo importante es que esto puede solucionar problemas reales.

 

¿Cómo se humaniza el trabajo con esta tecnología?

Las tecnologías vienen y van, pero la solución solo perdura cuando hay disrupción. Por eso es tan importante apoyar a las pequeñas empresas starpup, en el desarrollo de sus productos e ideas. La tecnología, en términos de uso, puede ayudar a comunicarnos sin la necesidad de un traductor, por ejemplo.

 

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Las retinas de Google

¿Cuáles son las preguntas que tú te haces respecto de la tecnología, la inteligencia artificial?

Creo que la inteligencia artificial hará un gran cambio. Por ejemplo, los escaneo de retina de Google pueden predecir hoy cuándo una persona tendrá un ataque al corazón o diabetes.

 

¿Qué otra aplicación tiene en salud?

Sirve mucho para operar máquinas complejas en hospitales. Se pueden realizar cirugías robóticas, rebajar los costos y validar los procedimientos en el minuto.

 

¿Y ya es posible imprimir órganos?

Sí, ese es un gran salto… Ya no será necesario que haya cadáveres para realizar un trasplante. Se están haciendo experimentos para imprimir pequeños trozos de tejido, pero todavía no estamos en la etapa de imprimir órganos completos,

 

El mundo no lo controlan las máquinas

¿Podemos asegurar que los seres humanos no perderán, el menos en parte, el control de un mundo regido por la inteligencia artificial”

Tenemos la certeza de que esto no va a ser controlado única y exclusivamente por las máquinas, sino que seremos los intermediarios entre la tecnología y el sistema.

 

¿Qué es la realidad aumentada?

Este mundo en el que estamos es el mundo clásico, pero hay otro mundo que vive en paralelo que es el mundo digital. Ahí están las redes sociales, como Facebook y LinkedIn, donde también viven y trabajan las personas.

Pero también está la realidad virtual. Por ejemplo, ahora estamos en una conferencia del IST, pero podríamos ir a un debate en Marte, si lo hubiera.

A ello se suma la Internet de las cosas que es la conexión de los artefactos en la nube. Por ejemplo, Google está trabajando en un proyecto que se llama Jackard. En él, yo puedo hablar con mi chaqueta inteligente, la que puede reconocer la temperatura del ambiente y ajustar su termostato. Imagina esa tecnología en una ciudad como Santiago. Yo mismo estoy trabajando hoy en una tecnología que busca convertir la humedad en agua.

 

¿Esa es tecnología disruptiva?

Un ejemplo de tecnología disruptiva es Uber. Hoy puedo ir a cualquier parte del mundo y pedir un Uber sin tener problemas. Cambió la formar de movilizarnos en las ciudades. Pienso que deberíamos poner más energía en crear cosas que fueron más disruptivas. Marcar diferencias.

Otra disrupción fueron las computadoras personales. A diferencia de hace décadas, hoy puedes tener una supercomputadora del tamaño de tu celular… Se están desarrollando tecnologías para ampliar el uso del cerebro…

Pero, a mí me gusta hablar de las casas auto sustentables. O sea que produzcan su agua y su electricidad, además de manejar sus residuos.

Ese también es tecnología disruptiva.

 

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La Industria 4.0

¿Qué es el machine learning?

Es cuando las máquinas aprenden por sí mismas, por sí solas.

 

¿Eso supone una nueva era industrial?

Voy a explicar en qué consiste el concepto de industria 4.0. La revolución industrial empezó en el año 1400. Esa es la industria 1.0. Y, bueno, lo que viene se llama industria 4.0. Un ejemplo de esto son las máquinas que operan a otras máquinas. La inteligencia artificial es parte de eso. Podemos ver un ejemplo de eso cuando sometemos a una máquina de resonancia magnética a una mantención preventiva, determinada por una predicción tecnológica.

 

¿Debemos pensar de otra forma las soluciones para este mundo del futuro?

Creo que sí. Los estudiantes universitarios no pueden seguir construyendo soluciones con un solo foco, como ocurría hace veinte o treinta años atrás. Si no resolvemos eso, habrá una brecha entre los estudiantes jóvenes y el mercado.

Además, debemos lograr que la tecnología sea un aliado del trabajo en equipo.

Pero no olvidemos que la tecnología no es la solución a los problemas. Las personas tienen que construir la solución, aplicando tecnología.

La naturaleza del cuidado

Antes caminábamos por donde vivían algunos depredadores para recoger las mejores frutas que crecían en árboles cercanos, hoy cruzamos corriendo la calle entre el tráfico para ahorrar tiempo, es decir, seguimos arriesgándonos para ganar algo.

Desde antes de los inicios de la civilización los seres humanos han estado expuestos a riesgos, si en un comienzo éstos eran los propios de la naturaleza, tales como animales salvajes, volcanes, inundaciones, etc., hoy en día estamos expuestos además a los riesgos del trabajo, los que están en permanente evolución y cambio, tanto porque a lo largo del tiempo algunas actividades se dejan de realizar surgiendo otras nuevas, como por el desarrollo tecnológico, que muestra otras formas de hacer el mismo trabajo. En el presente existen trabajadores expuestos a diferentes riesgos, por ejemplo: ruido ocupacional, caída de altura, movimientos repetitivos de extremidades superiores, radiaciones, entre muchos otros.

Un aspecto interesante de notar, es que desde el punto de vista de la biología, los seres humanos que cazaban animales y recolectaban alimentos para el sustento, no han cambiado en forma significativa. Nuestro cerebro sigue siendo el mismo órgano que nos permite tomar decisiones y a veces arriesgar para ganar algo. Si antes decidíamos caminar cerca de donde vivían algunos depredadores, para recoger las mejores frutas que crecían en árboles cercanos, hoy cruzamos corriendo la calle entre el tráfico o introducimos la mano en un equipo en movimiento para desatascarlo, es decir, seguimos arriesgándonos para ganar algo.

Una explicación y un camino respecto de esta situación nos ofrece el modelo del autocuidado, una idea que nos plantea que las personas tomamos decisiones respecto de nuestros actos, anticipando si las consecuencias serán favorables o desfavorables e influidos por nuestras experiencias, creencias y valores. Consiguientemente, para evitar accidentes, según este modelo, debemos influir en las decisiones de las personas modificando sus creencias, valores y actitudes.

Esta forma de entender a las personas en relación con los riesgos, se ha usado en el área de la prevención de forma exitosa por muchos años, especialmente en instancias de capacitación, que buscan un cambio en la manera de pensar de cada individuo, para que “se cuide más”, mediante cursos que señalan la forma segura de hacer las cosas y entregan buenas razones para hacerlo, tales como la salud y bienestar, el proyecto de vida, la familia, entre otras.

Pero, al igual que cuando alumbramos con una linterna en la oscuridad, sólo vemos lo que estamos iluminando y lo demás queda a oscuras, el autocuidado nos muestra claramente que las personas podemos evitar accidentes tomando buenas decisiones, enfatizando el aspecto individual de ello, pero nos oculta o hace que pase inadvertida una situación clave: que los seres humanos somos seres sociales.

Las personas nos formamos y desarrollamos en la interacción con otros, por lo tanto, cuando decidimos si algo es peligroso o no, lo decidimos en conjunto con los demás. El ámbito de decisión individual al que alude el autocuidado es sólo una parte de la ecuación.

De lo anterior también se puede concluir que no basta decirle a la gente que esto o aquello es peligroso, ya que esa percepción se construye socialmente, la construimos entre todos, de esta forma se revela la necesidad de acercarse, vincularse y relacionarse para construir en conjunto, o bien, promover que las personas se vinculen para que puedan ponerse de acuerdo.

Así, sostenemos que cuando los miembros de una organización comparten el sentido respecto de diversos aspectos, tales como: porqué ocurren los accidentes o cómo cuidarse, pueden comportarse de manera coherente con los valores que ellos mismos establecen. En contraposición, el imponer o promover unidireccionalmente (decirle a la gente lo que tiene que hacer) si bien tiene efectos favorables frente al cuidado de las personas, tiene sus límites. Es mucho más útil, efectivo, y lo más importante, duradero, promover la construcción de un sentido compartido por los miembros de una organización, acerca de lo que cada grupo social considere importante y de lo que hay que hacer para enfrentar los peligros que ven (y también los que otros les muestran).

Un ejemplo de lo necesario y útil que resulta la construcción de un sentido compartido lo constituye la visión que un grupo tiene respecto del cuidado. En IST sostenemos que el cuidado exitoso ocurre al interior de una organización cuando las personas además de cuidarse y cuidar a otros, también permiten que las cuiden. Esta tríada sólo aparece cuando es construida en la relación entre las personas, entre los trabajadores, entre los ejecutivos, los supervisores, los miembros de Comités Paritarios, los profesionales de Prevención, en fin, entre todos.

Promovemos espacios para conversar acerca del cuidado en comunidad, compartiendo visiones y experiencias, considerando el ámbito individual del cuidado y destacando su componente social, después de todo, nuestro cerebro también está diseñado para ello.

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