Libro de Gestión 2019

Extracto de la Carta del Presidente Directorio IST

Desde el comienzo del estallido social, y luego en la pandemia, nuestros mil ochocientos trabajadores y trabajadoras debieron redoblar esfuerzos personales y técnicos, fortalecer relaciones de cooperación e innovar metodologías de trabajo, para enfrentar las nuevas necesidades que emergieron en todo Chile.

Inicio esta Carta dejando constancia de nuestro reconocimiento, orgullo y gratitud a todos ellos.

Durante la pandemia del Covid-19,

  • Dimos oportuno cumplimiento a todas las rígidas y severas exigencias de la autoridad sanitaria, respecto a protocolos para adaptar y ampliar la capacidad de atención hospitalaria.
  • Incorporamos teletrabajo en todas las áreas en que fue posible, minimizando así las posibilidades de contagio.
  • Mejoramos y ampliamos nuestras formas de comunicación virtual con nuestros adherentes, para lograr un aprendizaje y trabajo conjunto.
  • Creamos mesas virtuales de análisis temáticos, abiertas también a no adherentes.
  • Pusimos en marcha un programa de reducción de gastos y postergación de inversiones, compatible con la disminución de ingresos, por la lamentable caída del empleo.
  • Adaptamos uno de nuestros laboratorios para medir exámenes PCR.
  • Nuestro enfoque de poner la vida al centro fue particularmente relevante para cooperar a la adaptación de empresas y organizaciones públicas, sometidas ahora a nuevos sistemas de trabajo y/o con altos niveles de exigencias sociales y/o productivas. También fue importante para cooperar con todos aquellas organizaciones adherentes que debieron seguir operando como empresas esenciales durante la pandemia, con las cuales hemos ido a la par, en el trabajo de cuidarnos y cuidar.  Todos juntos cuidándonos.
  • En conjunto con las otras mutuales, y con organismos de cúpulas empresariales y laborales, trabajamos en definir protocolos para un regreso seguro. En este proceso, hemos postulado la necesidad de otorgar un papel relevante a los CPHS.
  • Participamos en mesas de trabajo con la Superintendencia de Seguridad Social, para solucionar problemas que emanan de la aplicación de normas sanitarias especiales dictadas por el Ministerio de Salud, para enfrentar la pandemia y sus efectos en trabajadores, empresas y organismos administradores.

Por todo ello, en IST, no obstante los complejos escenarios que abre la pandemia y la posterior recuperación sanitaria y económica del país, miramos con confianza nuestra capacidad de enfrentar los desafíos del futuro. A la vez, ratificamos nuestra convicción en que el sistema de mutualidades es eficiente aún en condiciones profundamente adversas.

En otras palabras, el sistema de mutualidades chileno ha demostrado que está plenamente vigente. Lo respaldan:

  • Su permanencia en el tiempo, prácticamente sin cambios sustanciales a la normativa.
  • Su gran legitimidad social como modelo de asociación público — privada.
  • Sus indicadores de excelencia en el servicio, los que apuntan a importantes logros.

¿Qué explica el éxito del modelo de mutualidades y su permanencia en el tiempo?

Es simple, la Ley 16.744 contiene un conjunto de incentivos coherentes entre sí que orientan a los actores hacia la dirección correcta. Revisemos:

  • Directorios paritarios, integrados en partes iguales por directores elegidos por las empresas adherentes y directores elegidos por integrantes laborales de los CPHS. Ello otorga a los trabajadores un importante nivel de participación. En el IST, tenemos el convencimiento, derivado de más de sesenta años de experiencia, que los CPHS son un pilar básico de la seguridad en la empresa y que, a su vez, los directores elegidos por esos comités son un soporte básico de los gobiernos corporativos de los organismos administradores y de la legitimidad social del sistema de mutualidades.
  • No hay fines de lucro y todo excedente se reinvierte en el sistema, lo cual se orienta a que el cien por ciento de los aportes sociales tengan un destino social.
  • Roles bien definidos. La responsabilidad por la seguridad radica en el empleador. La mutualidad por su parte tiene una obligación integral de asesorar en prevención, curar, y pagar la remuneración del trabajador accidentado y su pensión, si el caso lo amerita. Esto incentiva a la mutualidad a colaborar para que el empleador evite los accidentes.
  • Un grado importante de solidaridad ya que todo accidentado recibe una atención médica de excelencia, sin copago alguno, independiente del aporte de su empleador al sistema.
  • Autonomía de gestión, lo que induce a la diferenciación de los oferentes, a la innovación, el mejoramiento continuo y a una competencia entre mutuales.
  • Cotizaciones reguladas por la autoridad que consideran un componente solidario y recargos a la empresa, si aumenta su accidentabilidad. Ello es un incentivo a que el empleador proteja a sus trabajadores. Al mismo tiempo, el nivel de tarifas responde a un nivel muy cercano al equilibrio lo que, con costos médicos crecientes, obliga a la mutualidad a buscar eficiencia en forma continua, para asegurar en el tiempo los excedentes operacionales que requiere para invertir en mejoras de todo tipo en beneficio de sus adherentes.
  • Competencia leal entre mutualidades, a lo que se agrega como oferente y competidor una entidad estatal, el ISL.
  • Fiscalización colaborativa orientada a resultados.

Algunas reflexiones sobre el tema:

  • En algunas áreas de la economía, en especial en la social, la asociación público—privada puede y debe tener un papel relevante en combatir la incertidumbre, atraer inversión, gestión y competencia, y el sistema de mutualidades ha demostrado ser un gran ejemplo de encuentro de lo público y lo privado.
  • Los más de sesenta años de experiencia en administración paritaria del sistema de mutualidades pueden aportar ideas relevantes, respecto a participación, permanencia y validación social.
  • Por su parte, la Superintendencia de Seguridad Social, sin duda, puede aportar su experiencia de cómo un organismo contralor debe ir modernizándose con la misma o igual velocidad que sus controlados.
  • Vivimos momentos en que la sociedad, en forma creciente, considera que el objetivo de las empresas va más allá de obtener resultados económicos y que la empresa debe tener un papel mucho más allá de su core bussiness. Esto abre un interesante campo a nuevas asociaciones público—privadas, sin fines de lucro.

Estas reflexiones son compatibles con nuestra visión «con la vida al centro», que sostiene   que las empresas deben avanzar hacia modelos para gestionar y promocionar culturas de cuidado. Ello implica generar ambientes interrelacionales, donde las personas se ven, se conocen y se escuchan.

El convencimiento de la necesidad de un cambio de mirada crece en el mundo a nivel de autoridades, académicos, empresas y agrupaciones laborales.

Finalmente, y en nombre del Directorio del IST, agradezco y felicito a la Gerencia General, ejecutivos y todas y todos los colaboradores a lo largo del país, quienes se desempeñan en las áreas de Prevención, Médica, Administrativas y Fiscalía.

Muchas Gracias.

Rodolfo García Sánchez

Presidente del Directorio